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"Descarga aquí la plantilla" / El Nacional 18 – 04 – 2010

“Descarga aquí la plantilla”

 Milagros Socorro

 Que desde la más alta instancia de poder de un país se impongan unos comandos de guerrilla comunicacional es grave. Es un escándalo y podría ser causal de cese del mandatario en sus funciones, porque no es cuestión de matices o de modulaciones expresivas: la guerrilla es guerra irregular. No es una actividad especialmente intensa o caracterizada por requerir excepcional intrepidez. Es un atajo delictivo que implica enfrentamiento a muerte con todas las formas institucionales de gobierno. Y para ejercerlo, las guerrillas matan, secuestran, extorsionan, ponen bombas, ejecutan acciones terroristas, trafican con narcóticos. En suma, dan un rodeo a la legalidad.

Que esos comandos sean conformados por menores de edad es una aberración. Concerniente a la Defensoría de los Derechos del Niño y del Adolescente, a los fiscales del Ministerio Público y a los responsables de hacer cumplir la LOPNA. Sobre todo, es de la incumbencia de las Asociaciones de Padres y Representantes, que deberían cuestionar las consecuencias previsibles de la iniciación de niños y adolescentes en la ruta de la violencia. También sería bueno que se preguntaran cuántos de esos tirofijos en medias tobilleras son hijos y nietos de los jerarcas del régimen.

Que esta guerrilla oficialista se haya creado “para dar más herramientas de comunicación a una nueva generación”, como afirmó Tania Díaz, titular de Minci, es una manipulación cruel de las masas. Puesto que si el gobierno en verdad se propusiera abrir canales para “democratizar el espacio comunicacional”, su primera iniciativa sería liberar VTV, secuestrada por la media docena de jerifaltes que se ha adueñado del canal de todos los venezolanos.

Vamos a ver. Cuáles son las funciones de los guerrilleros comunicacionales. Según Héctor Navarro, ministro de Educación, “expresarse a viva voz en la calle o pintar un mural”. Según Tania Díaz, “realizar labores de volanteo, perifoneo y empapelado de las estaciones del metro, línea 1″. Mientras que la blog oficial de la guerrilla comunicacional, explica que hicieron un taller donde “los niños armados de latas y esténciles pequeños y tipo mural salieron como una estampida a tomar todas las calles, veredas y caminos de la localidad”. Esta blog ofrece varias opciones para hacer pintas cuyas plantillas están incluidas. Y en todas aparece un arma, por cierto. Se colige, pues, que los guerrilleros comunicacionales se pararán en las esquinas de la segunda ciudad más peligrosa del mundo a gritar que Chávez no renunció en abril de 2002 y harán grafittis calcados de un esténcil.

Que esos escuadrones de guerrilleros hayan sido concebidos con la expresa intención de hacer propaganda al gobierno (dicho por Navarro), lo cual equivale a tributar al personalismo de Hugo Chávez, es una bajeza contra el pueblo. Porque esos comandos que, según Jacqueline Faría, deben llegar “a cada esquina de Caracas para informar de manera veraz y oportuna”, no recogerán el clamor de las comunidades castigadas por la burocracia, la corrupción administrativa y los pésimos servicios públicos. No irán a los mercales para hacer la crónica de los buhoneros comprando víveres para revenderlos y de los maltratos a que son sometidos los ciudadanos/consumidores por los franelas rojas erigidos en mandones en esos locales. No entonarán, desde luego, la juglaría del deplorable estado de las escuelas, hospitales y cárceles; de las humillaciones infligidas a los ancianos y pensionados del Seguro Social. No gritarán en las esquinas el horror, el miedo y los ríos de lágrimas causados por la inseguridad ciudadana y la impunidad. Nada de eso. Son voces blancas para cantar las alabanzas de Chávez.

Pero de todo esto lo peor es que esos jóvenes podrán ser guerrilleros… Cómo no. En las selvas de Colombia pululan criaturas arrancadas de sus hogares y de las aulas. Pero comunicacionales está difícil, porque eso exige una formación, un entrenamiento en lectura y escritura, una capacidad para formular preguntar y sintetizar respuestas, cierto bagaje teórico y conceptual, un espíritu crítico, pericias que, en la catástrofe educativa de Venezuela, se ha negado a muchos jóvenes. Eso es lo verdaderamente trágico, que estos muchachitos, si a algo llegarán, será a emborronar paredes a partir de una plantilla que sobre ellos descargarán unos vivos. Si sus padres no los salvan de esta celada, alguien debe hacerlo.

El Nacional, 18 de abril de 2009