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Entrevista con Gral. Raúl Baduel / Publicada en El Nacional poco después de los sucesos de abril de 2002

General Raúl Baduel

 “No me arrepiento de haber contribuido a restituir al Presidente en el mando”

 Milagros Socorro

 -Usted medió con los oficiales que tenían retenido al presidente Chávez, en La Orchila para evitar que éstos intentaran un enfrentamiento. Los sucesos posteriores al 14 de abril y, sobre todo, los más recientes, parecen indicar que no se puede descartar una confrontación entre compañeros de armas.

-Hay factores externos a la institución que persisten en atribuirle, a la FAN, un rol que no le está dado, el de ser instrumento del cambio político. Y son factores extraños a la institución los que andan propiciando una confrontación, cosa que es sumamente preocupante porque si en Venezuela llegara a producirse una situación de violencia generalizada, nadie estaría exento de resultar muerto, lesionado o de alguna manera afectado. Por eso vengo insistiendo en que lo que el país demanda en este momento es un ejercicio de ciudadanía: apegarnos a la Constitución y a las leyes, que cada uno de nosotros, desde su puesto, dé su aporte para sacar al país adelante; hacer ingentes esfuerzos por la concordia, por el diálogo, por la mesura, porque si el país se va al traste, todos nos iremos con él.

-No negará que hay fuerzas contrarias debatiendo en el seno de la fuerza armada. La mayor parte del país desea ese pacto de paz, pero el hecho es que estamos ante la presencia de fuerzas hostiles dentro de la FAN.

-Si se refiere a ese video que ha salido por allí, de presuntos integrantes de la FAN, puedo asegurarle que esa grabación tiene numerosos detalles que a los soldados nos hacen dudar seriamente de su veracidad. Hemos visto algunos personeros de la política defendiendo la autenticidad del video y se me ocurre preguntar si esas personas cumplieron con el servicio militar o estudiaron en un liceo militar para ver si tienen alguna competencia en cuanto a discernir si los encapuchados que aparecen allí son, en efecto, militares, porque estos políticos han hecho observaciones como “fíjate en el manejo del sable”… Y uno de los detalles dudosos que presentan esos presuntos oficiales del video es, justamente, el manejo del sable, que no se ajusta a lo que dicta el RC 22531, donde se establece el orden cerrado. De manera que puede ser que esté allí algún integrante de la FAN, pero tengo razones para sospechar que no son todos. Lo otro es que a los soldados se nos enseña que, cuando tenemos algún reclamo, debemos hacerlos en términos respetuosos y moderados a través de nuestros canales regulares. Así que no se puede dar fe de que ese supuesto grupo de oficiales representa la voluntad de la mayoría de la institución.

-Niega usted que hay división en el interior de la FAN.

-Yo afirmo que lo que sucedió es que en estos eventos del 11 al 14 de abril, un grupo de oficiales de alta graduación, en su mayoría generales y almirantes, se apartaron de su deber constitucional, dando un mal ejemplo al resto de los compañeros; y la prueba más palmaria de que eso no permeó hacia otros niveles de la institución es el hecho de que aproximadamente un 80 por ciento de los mandos directos de la FAN se reportaron a nuestros puestos de comando para adherirse a nuestra posición, porque todos manifestaron estar en apego a la Constitución y a las leyes, que si acaso había que producir algún cambio en Venezuela, éste debía hacerse de acuerdo a los mecanismos constitucionales. Esa era la posición de prácticamente todos los comandantes que nos llamaron a nuestro puesto de comando el día 13 de abril.

-Ese mal ejemplo de los oficiales generales, ¿no ha cundido entre los cuadros medios?

-Lamentablemente, la estima y el prestigio del generalato se ha visto bastante afectada por esta situación, no lo puedo negar. Como tampoco niego que esos compañeros de armas tienen que asumir las responsabilidades que se desprenden de sus actuaciones, con coraje, como nos enseñan a los soldados; porque ahora vemos que hay compañeros que niegan, casi con cinismo, que ellos hubiesen participado en esas acciones, a pesar de que hay evidencias gráficas que lo demuestran. Además de que hay subalternos que afirman haberlos visto hasta llorando tras la restitución del Presidente. Sí, a esos oficiales que luego hemos visto asumir posiciones arrogantes y han amenazado a diputados, a muchos de ésos sus subalternos los vieron, el sábado 13 de abril, llorando en el quinto piso del Ministerio de la Defensa y del Comando General del Ejército; y también los vieron pugnando entre ellos para decidir quién sería el comandante del Ejército o el ministro de la Defensa, como en una rebatiña por los cargos. Y quedaron muy mal parados.

-Habando de rebatiñas. Usted ha dicho que el decreto del doctor Carmona apuntaba a repartirse el país “como una res muerta”. ¿No cree que, a la luz de la desaparición de los recursos del FIEM, podría afirmarse que el gobierno del Presidente Chávez se está repartiendo el país a pedazos, muy suculentos, por cierto?

-No tengo elementos para asegurar nada a favor ni en contra de esa afirmación. Ni tengo conocimientos técnicos para precisar que eso que se señala del FIEM está ajustado a la realidad, ni de quiénes son las responsabilidades, ni dónde se ubican éstas. Pero lo que sí tengo muy claro es que, de determinarse quiénes son los responsables de esos hechos, deben ser sometidos a la acción de los órganos jurisdiccionales competentes.

-¿Podría ser el propio Presidente uno de los responsables? ¿Cree usted que pueden desaparecer unas sumas tan monumentales de dinero en desconocimiento del jefe del Estado?

-Yo no soy juez, ni mucho menos para juzgar al Presidente de la República, comandante en jefe de la Fuerza Armada. Ese tipo de situación no es competencia de los militares. Aquí tiene que acabarse la tendencia a apelar a los militares para que resuelvan conflictos que escapan a nuestra área de influencia. Cómo es eso de que eligen a un presidente y, luego, cuando algunos deciden que no les gusta, llamen a los militares para que lo saquen. Eso no puede ser. Nosotros, los soldados, estamos apegados estrictamente a la legalidad, y no aceptamos nada, ninguna salida, que se contradiga con este precepto.

-¿Se ha arrepentido, en algún momento, de haber sido el factor definitivo de la restitución del Presidente?

-Claro que no. No me arrepiento en lo absoluto. Yo cumplí con mi deber de soldado y de ciudadano. Y exijo que no me endilguen el rol de árbitro de la política venezolana, porque no lo soy ni me interesa serlo.

-La semana pasada corrieron rumores que mantuvieron a la población en pánico. ¿Es cierto que suena, otra vez, el taconeo del golpe en la FAN?

-Por lo que respecta a mi ámbito de actuación, siento que más bien la posición de los integrantes de la FAN y de esta Guarnición, que tiene una representación bien significativa del componente Aviación y del componente Ejército, lo que la gente demanda es que dejan a los soldados ocuparnos del mandato que nos ha dado el pueblo venezolano por vía de la Constitución. Y, si bien es cierto que el artículo 330 nos confiere el derecho a ejercer el voto, también está taxativamente señalado allí que los soldados en actividad no podemos participar en funciones de proselitismo o militancia política. Y es claro el 238 cuando habla de que somos una institución esencialmente profesional, que estamos al servicio de la Nación, es decir, que no estamos al servicio de una persona o parcialidad política.

-A usted, ¿le interesa la política?

-Sólo como ciencia.

-Hay temores muy firmes de que los oficiales que serán ascendidos el 5 de julio serán sólo los premiados por su lealtad a “la revolución”.

-Esto, definitivamente, no tiene ningún sentido. Hablo de lo que conozco en el Ejército: en la evaluación realizada en enero, se hicieron los ajustes apegados a las normas, con toda transparencia. Muy al contrario de lo que se ha dicho, no soy yo el que va a decidir al respecto. Por ley, en la FAN existen varias instancias del proceso de evaluación para los ascensos Y los oficiales que no sean ascendidos recibirán una explicación muy detallada de las razones que lo justifican.

-¿Habrá golpe de Estado?

-Rechazo categóricamente esa posibilidad, pero no puedo influir en quienes están empecinados en saltar los mecanismos institucionales.

-¿Es cierto, como ha dicho Rafael Poleo, que usted ha comenzado a soñar con la eventualidad de ser el general que anhelan los comacates?

-Sólo sueño con saltar en paracaídas… y con ser un profesor de postgrado en Ciencias Políticas como mi maestro Mayz Vallenilla.

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(MATERIAL DE RECUADRO)

 Encarnado en un uniforme

  El despacho del general de brigada del Ejército, Raúl Isaías Baduel sorprende al visitante por el fuerte olor a incienso que impregna el ambiente. Los más curiosos llegan a detectar que la fuente del perfume se encuentra en un rincón de la oficina, donde arde lentamente una barrita aromática. Detrás de su amplio escritorio de madera, flanqueado por dos banderas (la tricolor y la del Ejército) hay un ceibó ocupado íntegramente por imágenes religiosas, entre las que abundan las representaciones de vírgenes, algunas de las cuales están, además, decoradas con rosarios; también puede verse un candil en el que tiembla una vela permanentemente encendida. En una esquina del escritorio –atestado de libros en rumas donde pueden verse las obras Platón y Aristóteles, así como las de Sun Tzu y el Tao en cómoda convivencia con El Príncipe, de Maquiavelo- está una imagen de unos cincuenta centímetros del arcángel Miguel en el momento de levantar su espada para clavarla en el demonio, que tiene pisado con fina sandalia, todo muy primorosamente representado en una especie de porcelana que nos deja ver un arcángel hollywoodense, muy rubicundo y de ambigua sexualidad.

En una de las paredes, ubicada bajo una ventana que permanece cerrada, se encuentra una consola donde el general (nacido el 6 de julio de 1955, en Las Mercedes del Llano, estado Guárico) acomodó hace un poco un regalo del Presidente Chávez: una caja de tabacos, minuciosamente aderezada de maderas nobles, que el mandatario había recibido a su vez de Fidel Castro Rus, según reza la escueta tarjeta que todavía se conserva en la caja (la del Presidente, en cambio, tiene no sólo su firma, sino, en el envés, una afectuosa nota al amigo leal). El general Baduel muestra con sencilla satisfacción la esquela del amigo y, con respecto a la otra, se limita a comentar que no comparte su ideología. Pero chupa sus cigarros con delectación (cosa curiosa es que mientras él fuma uno, torcido en Pinar del Río, ofrece a los invitados los cohibas que se apretujan, capa sobre capa, en el regalo proveniente de Miraflores. El colmo del buen anfitrión.

La pared del frente está destinada a la imaginería oriental que atesora el general Baduel, un orientalista inveterado. Algún lego podría evocar la atmósfera de un restaurant chino pero es el caso que todas las piezas tienen una alta significación y valor ritual.

Comandante de la Cuarta División Blindada y Guarnición de Maracay, conocido dentro del país y fuera de él como el salvador del Presidente Chávez y gran motor de las acciones que lo restituyeron en el mando, tras los sucesos del 11 de abril, Baduel ha sido, también, fiel a su vegetarianismo, que ha observado por veinte años. Es paracaidista, especialidad y vocación a la que debe las 17 fracturas en todo el cuerpo que, sin embargo, no le impiden practicar lo que califica de “trote geriátrico”, no por su edad sino por lo maltrecho que lo han dejado los aterrizajes forzosos, uno de ellos, en helicóptero, que además le acarreó la instalación de una placa de acero en la sien izquierda sobre la que exhibe un visible remiendo.

Estudiante del postgrado de Ciencias Políticas de la Universidad Simón Bolívar, el alto oficial es aficionado al canto gregoriano y al ballet, lo que se infiere del proyecto que adelanta con la bailarina Zhandra Rodríguez, quien en algún momento entró al despacho del general, con quien tiene un trato fraterno. Por curiosidad le pregunto si ha estado en Europa, a lo que Baduel, muy adusto, responde: “En esta vida, no”.

-¿En alguna otra?

-Sí, en una vida anterior, transcurrida en el siglo XV, viví en Alemania. Y en siglos posteriores tuve otras vidas en otras partes de Europa y también en el Oriente.

Para contribuir a que la visita se reponga de la impresión, ante semejante precisión de tan antiguos datos, el anfitrión ofrece manzanilla a la que agrega un chorrito de elixir amazonense (una colación en la que flota un atado de ramas oscuras) que, según él, como dice en sorna, “sirven para: poner los ojos azules, como afrodisiaco y como depurativo”.

-¿Para qué lo usa usted?

-Para todo eso.

 

  CITAS

 “A esos oficiales que luego hemos visto asumir posiciones arrogantes y han amenazado a diputados, a muchos de ésos sus subalternos los vieron, el sábado 13 de abril, llorando en el quinto piso del Ministerio de la Defensa y del Comando General del Ejército; y también los vieron pugnando entre ellos para decidir quién sería el comandante general del Ejército o el inspector o el ministro de la Defensa, como en una rebatiña por los cargos.”