A la sombra del misterio / El Nacional, 25 – 07 – 2010

A la sombra del misterio

Milagros Socorro

El 17 de diciembre de 2007, el presidente Chávez hizo una alocución de casi cinco horas en el Panteón Nacional. Allí anunció su disposición abrir el sarcófago que guardaba los restos de Simón Bolívar para disipar dos dudas que venía albergando. Lo primero era determinar si aquellos huesos pertenecían, efectivamente, al Libertador, y lo otro, certificar las causas de muerte del héroe, ya que para el mandatario no resultaba convincente la tesis, suscrita por la comunidad científica latinoamericana, según la cual el caraqueño universal sucumbió a la tuberculosis.
Pocas semanas después, el 29 de enero de 2008, quedó constituida la Comisión Presidencial que se encargaría de llevar a cabo la pesquisa. Esa Comisión estaba integrada por los titulares de diez ministerios, de la Vicepresidencia, de la Fiscalía y del Instituto de Patrimonio Cultural. En ningún momento se dijo que la investigación sería clasificada como confidencial. Sin embargo, la madrugada de este 16 de julio el país fue sorprendido con la noticia de que, pasada la medianoche, “un equipo de cincuenta profesionales venezolanos, con asesores extranjeros, concluyó la exhumación de los restos del Libertador, con el fin de aclarar las causas reales de su fallecimiento en 1830”.
Ya no se trataba de verificar si los restos eran de Bolívar, cuestión que, al menos, hasta diciembre de 2007 atormentaba a Chávez: “…quién sabe si hasta los huesos de Bolívar los desapareció la oligarquía. Nosotros tenemos la obligación moral de despejar esta incógnita, abrir, ahora sí, ese sacrosanto ataúd y revisar con los adelantos científicos del siglo XXI los restos que están allí. Ojalá sean los de Bolívar, pero hay dudas suficiente dudas…”.
Nada más levantar la tapa, aquella acuciante incertidumbre quedó disuelta. Chávez rasgó el misterio con que el gobierno actuó en el Panteón para anunciar, a través de Twitter, que habían “¡…visto los restos del gran Bolívar!”. En este punto, la intervención de la ciencia del siglo XXI quedaba sobrando: Chávez vio los huesos y supo que eran el remanente terrenal de Bolívar. No hizo falta ningún examen. Se trataba de una conexión supranatural, más allá de lo constatable en laboratorios. Y lo refrendó: “Les digo: tiene que ser Bolívar ese esqueleto glorioso, pues puede sentirse su llamarada”.
Ni los nueve tweets que esa noche difundió el Presidente, ni las extensas cadenas que entabló después, precisaron las identidades de quienes estuvieron esa noche manipulando los restos del Libertador. Se supo que habían estado unos cuantos funcionarios. Y que el contingente científico lo encabezaba el genetista andaluz Juan Antonio Lorente Acosta. Más nada. No le han dicho al país los nombres de los científicos venezolanos que intervinieron, del resto de los “asesores extranjeros”, ni de los soldados que vimos marchar. No se nos ha revelado el destino de las dos camionetas donde fueron depositadas unas cajas sacadas del Panteón. Ni qué contenían ni a dónde fueron.
Tal fue la determinación de mantener al país desinformado, que la mañana del 15 de julio, cuando Radio Nacional de Venezuela explicó que el programa En sintonía con el Ministerio Público no sería transmitido, adujo que “la fiscal general y todo su equipo se encuentran en una importante actividad”. ¿Por qué escamotearon la verdad? ¿Por qué no dijeron en qué andaban?
No es que nadie les hubiera preguntado. Estoy en capacidad de acusar al Estado de violación de la Constitución y de ocultamiento de información, puesto que en junio de 2009 cursé cartas a las instituciones incluidas en la Comisión Presidencial para solicitar noticias. Tengo copias selladas que demuestran que mi correspondencia fue recibida. En ella esgrimía “disposiciones de nuestra Constitución que consagran el libre acceso a archivos y registros administrativos, no encontrándose comprometida la seguridad de Venezuela, ni tratarse de una investigación criminal (artículo 143); y en la seguridad de que obtendría oportuna respuesta a mi petición (artículo 51)”.
Jamás obtuve respuesta. Los funcionarios recibieron las cartas e incumplieron de manera flagrante con su obligación de responderme “oportuna y verazmente”. Por eso, desde esta tribuna acuso a los titulares de todos esos despachos de haber violado mis derechos, consagrados en la Constitución. Y exijo que, tal como reza en el mismo libro, sean destituidos o destituidas del cargo respectivo”.
Los señalo, con el Libertador como maestro y guía, de que a la sombra del misterio no trabaja sino el crimen. Y todos ellos, el presidente incluido, han actuado a la sombra.

El Nacional, 25 de julio de 2010

3 comentarios en “A la sombra del misterio / El Nacional, 25 – 07 – 2010

  1. Excelente! y nunca te contestarán, si nisiquiera responden a Colombia por los terroristas de las farc refugiados en nuestro país violando nuestra soberanía junto con los cubanos, iraníes, rusos y chinos. La soberanía e inddependencia se perdió con este presidente. Dime de lo que hablas y te diré de los que careces.otra de Fidel: si no puedes convencerlos, confúndelos!

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