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El cine según… Carlos Raúl Hernández

MILAGROS SOCORRO.- Carlos Raúl Hernández es escritor venezolano. Sociólogo. Master y Ph.D en Ciencia política. Es autor de varios libros, entre ellos Vértigo Comunicacional, caos global (2003), La democracia traicionada (2006), El motín de los dinosaurios (1994), Cuba, Nicaragua: expectativas y frustraciones (1984) (con Jean Maninat) entre otros. Es profesor universitario y consultor externo de la Organización Internacional del Trabajo. Es un importante columnista, siempre polémico y nunca predecible.

–¿Qué estrella de cine persiste en su admiración desde su infancia?

–En la infancia una vivencia muy intensa me la produjo una actriz mexicana llamada Rosita Arenas, de la que nunca supe más nada. Más que ninguna otra, me incitaba fantasías. Nunca podré olvidar un huequito que tenía en la quijada. Me enamoré de una niña en el colegio porque se me ocurrió que se parecía a ella. Y ciertamente tenía la misma hendija en el mentón.

–¿Qué clásico del cine tiene ganada una reputación injusta?

–Me llevo grandes decepciones cuando regreso a algunas películas que en su época fueron de culto. Me ocurrió con casi todas las de Bernardo Bertolucci, especialmente Ultimo tango en París, que en su momento vi alrededor de diez veces y me producía transportes místicos. También cuando regreso al neorrealismo italiano me llevo muchos chascos.

–¿Cuál es la película que ha visto el mayor número de veces?

El Padrino, de Coppola, en sus tres entregas. La veo constantemente. Pienso que es la obra máxima del cine. Es una maravillosa escuela de lo que implica razonar políticamente, por encima de sentimientos y pasiones. Siempre recuerdo dos frases, una de Don Vito Corleone /Brando: “no hay que odiar al contrincante. Nubla la razón para abatirlo”; y de Michael Corleone / Pacino: “hay que ser muy valiente para ser honesto”. También veo mucho Ángel diabólico, de Alan Parker, El exorcista, de Friedkin y El resplandor, de Kubrick.

–¿Cuál es el mal actor (o mala actriz) cuyas interpretaciones usted, sin embargo, disfruta?  

–Tal vez Arnold Schwarzenegger sea muy mal actor, pero no me lo pierdo porque me gustan muchas de sus películas de acción. De las mujeres, Jenniffer López tal vez no tendrá el Oscar… pero el cine es un espectáculo visual.

–¿Cuál fue la última película cuya proyección abandonó antes de finalizar?

–Me salgo del cine con mucha facilidad en los primeros 40 minutos si la película no me encadena. Las últimas que abandoné fueron The master, de Paul Anderson, con Phillip Seymour Hoffman y Joaquin Phoenix. Y  Skyfall, en la que Sam Mendes inexplicablemente quiso acabar con la figura de James Bond en su 50 aniversario.

–¿Qué es lo que en verdad no soporta en una película?

–La sensiblería, la narración enrevesada, los excesos de diálogo.

–¿Ha copiado alguna vez un modelo de vestido, un peinado, un gesto o una actitud de algún actor o actriz?

–En bachillerato los muchachos se peinaban como Elvis y José Luís Rodríguez, pero tengo el pelo chicharrón y solo me quedaba resignarme.

–¿Cuál es la película con la que más ha llorado?

La fiesta inolvidable, de Blake Edwards y protagonizada por Peter Sellers. La primera escena me hizo, sin exageraciones, llorar de risas. Y así estuve hora y media.

–¿Cuál es la película que más lo ha hecho reír?

Bailar en la oscuridad, de Lars von Trier y protagonizada por Björk. La fui a verla porque ella me gusta como cantante, y ya embarcado me causó sorpresa y risa ver un grupo de actores tan serios (Deneuve, Morse) actuar ridículamente en un culebrón tan insólito, que las desventuras de una ciega provocaban risas.

–¿Cuál es la peor película que ha visto en su vida?

–No se cuál será la peor, pero que sea tan mala como para recordarla con asombro, el tercio final de la serie La femme Nikita, con la bellísima Peta Wilson, que del tiro desapareció.

–¿Se ha enamorado alguna vez de un actor o actriz?

–Estoy enamorado de Franka Potente. Me seduce su apellido. Y es buena corredora.

–¿Qué parlamento de película suele citar en sus conversaciones?

–Como todos los que asumimos la cursilería con orgullo, con unos vinos, no se salva Casablanca. Una escena estremecedora es cuando en el bar de Ricky los asistentes ahogan la voz de los nazis con La Marsellesa. Ilse (Ingrid Bergman), amante del jefe de la resistencia, le confiesa a su ex, Rick (Humphrey Bogart), que aún  lo ama y que está dispuesta abandonarlo para regresar con él. Este se niega por respeto al héroe y por ahí salta la frase de “Pero siempre tendremos París”, el recuerdo. También cuando el capitán nazi increpa a Rick acerca de cuál es su nacionalidad, éste le responde retador: “soy borracho”. En Blade Runner, de Ridley Scott, película símbolo del cyberpunk cuya trama se basa en androides que se niegan a morir, es inolvidable el monólogo del androide Rutger Hauer, cuando Harrison Ford lo liquida: “He visto las maravillas más increíbles, naves incendiadas más allá de Orión, los rayos C brillar en la oscuridad, cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”.

–¿Quiénes son la actriz y el actor que más admira en la actualidad?

–La favorita, porque me parece un genio (casi creo que es esquizofrénica por su capacidad para desdoblarse: puede ser desde una ruda teniente coronel rusa hasta una ama de casa mamita), es Diane Venora. Entre los varones, Ryan Gosling.

–¿A cuál actor o actriz no le encuentra ningún atractivo… a pesar de que su pareja y/o amigos insisten en que es lo máximo?

–Robert de Niro aunque es un monstruo, lleva demasiado tiempo haciendo el mismo papel, independientemente del personaje. Nicolas Cage tiene muchos méritos y ha hecho grandes películas, pero se repite también.

–¿Le han propuesto alguna vez que aparezca en una película?

–Lo más cerca que he estado de un rodaje fue cuando, muy muchacho, despotriqué del Manifiesto de Marx y Engels y un director del momento, que era comunista, tomó las declaraciones para satirizarme una película.

–¿A qué estrella de cine suelen decirle que se parece?

–Alguien me dijo una vez que tenía la misma cara de demente que Jack Nicholson.

–Cuando se lleve al cine su vida, ¿qué genero preferiría? ¿quién le gustaría que la dirigiera? ¿qué actor le gustaría que hiciera su papel? ¿qué actores y actrices quisiera que estuvieran en los otros roles? ¿cómo empezaría la película y cuál sería la escena cumbre?

–La noche que llegué con mis padres a vivir a Barinas, siendo un niño pequeño de Caracas, había un desequilibrio ecológico y se presentó una lluvia de millones de cucarachas voladoras, que me hicieron presentir que de ahí no saldría nada bueno… Esa sería la primera escena. Quisiera que la película la dirigiera Ed Wood, de quien dicen es el peor director de la historia del cine y la actuarían junto conmigo mis compañeros de generación, Hugo Chávez, Luís Velásquez Alvaray, Tobías Carrero, Rafael Simón Jiménez y Miguel Quintero. La escena cumbre sería una batalla entre extraterrestres y criaturas de ultratumba, como a veces luce la política venezolana.

–¿Qué película está ligada a su vida?

–Mi infancia transcurrió en el interior, bajo la influencia del cine mexicano. Una las emociones más grande recuerdo fue cuando a los 11 años vi Santo, el enmascarado de plata.

­–¿Cuál es la historia que el cine nacional debe filmar cuanto antes?

–El gobierno de Rómulo Betancourt (59-1964). Creo que es el período más apasionante de la Venezuela moderna, la victoria de la democracia sobre la violencia de izquierda y de derecha.

–¿Cuál es la única razón por la que usted no es una estrella de cine?

–Más que actor, que nunca me pasó cerca, hubiera podido ser cantante, pero tomé la dudosa decisión de inclinarme por la Sociología.

 @MilagrosSocorro