Sinar3

El cine según… Sinar Alvarado

Milagros Socorro.- Sinar Alvarado es periodista y escritor colombo-venezolano. Cronista independiente, escribe para las revistas Gatopardo, SoHo, Semana, Esquire, Letras Libres y El Malpensante. Es autor de Retrato de un caníbal. Su trabajo figura en antologías de crónica latinoamericana.

–¿Qué estrella de cine persiste en su admiración desde su infancia?

–De mi infancia recuerdo todavía a Charles Bronson: sus canas y su rostro ajado, lejos de mostrarlo débil, le daban en mi imaginación una fuerza telúrica; ese tipo respiraba violencia contenida. Yo veía su mirada gatuna en la pantalla y pensaba: “Este señor sabe muchas cosas”.

–¿Qué clásico del cine tiene ganada una reputación injusta?

La dolce vita me resultó absurda y cansona: un compendio de situaciones hiladas de forma más bien arbitraria. Viví en Roma una temporada, y me gustó ver de nuevo ciertos lugares de la ciudad. Pero más allá de ese paseo nostálgico, la película, que vi con expectativas, me decepcionó.

–¿Cuál es la película que ha visto el mayor número de veces?

Great expectations (1998), basada en la novela homónima de Charles Dickens y dirigida por el hoy consagrado Alfonso Cuarón. La he visto al menos siete veces. Me seduce su estética, casi siempre verde (Gonzalo García Barcha, hijo de García Márquez, diseñó los créditos). Me gusta la historia del joven artista y su ascenso inusitado; y me atrae su historia de amor adictivo y cruel (todos tuvimos uno, o deberíamos). Pero, sobre todo, me conmueve la gratitud y la ética inquebrantable que muestra el criminal expresidiario Arthur Lustig, interpretado por Robert De Niro.

–¿Cuál es el mal actor (o mala actriz) cuyas interpretaciones usted, sin embargo, disfruta?

–Jennifer Aniston y Mónica Bellucci no son malas actrices, pero tampoco son excelentes. Sin embargo, disfruto mucho verlas en pantalla por razones que a todo hombre le resultan dolorosamente obvias.

–¿Cuál fue la última película cuya proyección abandonó antes de finalizar?

–He abandonado varias en los meses recientes: La espuma de los días y Her, entre otras. Abandono películas por la misma razón por la que dejo ciertos libros: tedio. No me obligo a seguir ninguna historia que no me seduzca. El tiempo es limitado, y yo vine a disfrutar.

–¿Qué es lo que en verdad no soporta en una película?

–La torpeza en el ritmo y las tramas demasiado predecibles.

–¿Cuál es la película con la que más ha llorado?

–Lloré con el final de Cinema Paradiso, y con algunas otras. Y aunque no es película, sino serie, lloré hace poco en los últimos segundos de Breakingbad. En este caso me quebró el recuerdo de mi madre, que murió también a manos de esa maldita enfermedad.

–¿Se ha enamorado alguna vez de un actor o actriz?

–Enamorado solo con ver, no. El amor exige tacto y gusto.

–¿Qué parlamento de película suele citar en sus conversaciones?

–A veces recreo una escena de The usual suspects, donde Kevin Spacey narra la desaparición de KeyserSöze. Después de narrar un episodio tremendo en la vida de ese personaje improbable, Spacey, frente a un comisario cautivado con la historia, cuenta cómo el hombre se esfuma: se lleva los cinco dedos a la boca y sopla con delicadeza. Hay que verlo.

–¿A cuál actor o actriz no le encuentra ningún atractivo… a pesar de que su pareja y/o amigos insisten en que es lo máximo?

–Nicole Kidman me parece insípida; una inmaculada ⎯y demasiado operada⎯ muñequita de porcelana.

–¿Le han propuesto alguna vez que aparezca en una película? Si la respuesta es afirmativa, por favor, relate el asunto.

–Me propusieron participar en una película porno, y acepté. Ocurrió en Medellín, año 2007, mientras hacía una crónica para la revista SoHo. Durante dos días seguí a una joven actriz en su debut; y en un momento la directora de la película nos pidió, al fotógrafo y mí, que participáramos como extras. Estábamos en su casa y no pudimos negarnos. Así que nos sentamos en dos pupitres, en un aula de utilería, y vimos en primera fila las contorsiones impostadas de una chica completamente desnuda.

–¿A qué estrella de cine suelen decirle que se parece?

–Con frecuencia dicen que me parezco a Laurence Fishburne, que hace el papel de Morfeo en TheMatrix. Y tienen razón.

–Cuando se lleve al cine su vida, cómo sería.

–Dudo que un solo género pueda contar tantos episodios variados. Pero si tengo que elegir, pido la comedia; o la tragicomedia. Que la dirija ese genio de la narración llamado Quentin Tarantino. Una buena escena de apertura sería el viaje de mi familia desde Valledupar, en la costa colombiana, rumbo a Maracaibo, donde crecí y me hice persona. El casting y la escena cumbre los confío al criterio de mi nuevo amigo Quentin.

–¿Cuál es la historia que el cine nacional debe filmar cuanto antes?

–La historia de Dorancel Vargas Gómez, el Comegente. Pero estoy seguro de que esa filmación no demora.

–¿Cuál es la única razón por la que usted no es una estrella de cine?

Estrella, difícilmente. Pero creo tener cierto talento de actor. De momento lo aprovecho contando historias ⎯reales o inventadas⎯ en las reuniones con familia y amigos. Pero puede que un día, no muy lejano, lo despilfarre sobre el escenario.

 

@MilagrosSocorro

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *